La Mesa de Guadarrama: brasa, buen producto y cocina mediterránea para disfrutar sin prisas en la Sierra de Madrid

La Mesa de Guadarrama apuesta por la cocina mediterránea, la brasa y el producto de temporada en un restaurante de la Sierra de Madrid con terraza y un trato especialmente cercano

Dónde comer y beber
Familiar Cocina de mercado Mediterránea

Hay lugares en los que apetece sentarse a la mesa, disfrutar de una buena comida y dejar que el tiempo pase sin demasiadas preocupaciones. La Mesa de Guadarrama nace precisamente con esa vocación: ofrecer cocina mediterránea, ingredientes de calidad y un trato muy cercano en plena Sierra de Madrid.

Un restaurante que ya hemos visitado y que nos ha convencido por una propuesta gastronómica reconocible y tradicional a la que aplican técnicas de alta cocina, la cuidada atención que prestan los propietarios, el trato amable de su equipo y una terraza que invita a disfrutar del entorno. Y con un rincón con chimenea que será el más buscado en cuanto llegue el frío.

Detrás del proyecto están el chef Jaime Monzón y su pareja, Aída González, que han elegido una ubicación poco convencional para poner en marcha su nuevo restaurante: el club social de una urbanización de Guadarrama. Un emplazamiento que quizá no esperaríamos encontrar y que, sin embargo, esconde una ventaja importante: el establecimiento está abierto a todo el público, sin necesidad de ser socio ni vecino, se aparca bien en la puerta y permite disfrutar de una comida en un entorno tranquilo, lejos del bullicio del pueblo, a veces saturado de tráfico por el hospital y el ir y venir de los pueblos de los alrededores.

Foto de Jaime Monzón y Aída González, dueños de La Mesa de Guadarrama

Cocina mediterránea, buen producto y sabor reconocible

La propuesta de Jaime Monzón se apoya en tres pilares: cocina mediterránea, producto de temporada y brasa. Una fórmula que apuesta por el sabor y por el protagonismo de los ingredientes, sin necesidad de complicar las recetas para llamar la atención.

La carta combina platos conocidos con pequeños guiños personales. Entre ellos encontramos una ensaladilla rusa de textura cremosa, acompañada de gambones en tempura y un toque de kimchi; alcachofas confitadas que pueden servirse al natural o a la brasa, con aceite de oliva virgen extra, y un carpaccio de tomate con aguacate, queso feta, tapenade y rúcula.

También figuran en la propuesta las zamburiñas del Pacífico a la brasa, aliñadas con aceite verde y un punto cítrico. Son elaboraciones que responden a una idea clara de cocina: trabajar con buenos ingredientes y buscar combinaciones que aporten personalidad sin perder de vista el producto.

La carta incluye, además, diferentes arroces, entre ellos el del senyoret y el caldoso de bogavante, así como una versión de la tarta tres leches para quienes prefieran terminar la comida con un toque dulce.

Te recomendamos que preguntes por los fuera de carta y que te ellos te guíen. Nosotros, por ejemplo, probamos una panceta elaborada a baja temperatura que nos pareció deliciosa. Puedes ver las fotos de nuestra comida en la galería al final de este artículo.

Foto de carabineros de La Mesa de Guadarrama

Una terraza para alargar la sobremesa

Uno de los atractivos de La Mesa de Guadarrama es su terraza, un espacio agradable para disfrutar de la comida al aire libre cuando acompaña el tiempo. Su ubicación en la sierra y el ambiente tranquilo encajan con esa idea de escapada gastronómica que no necesita grandes planes: basta con reservar mesa, sentarse y disfrutar.

El restaurante aspira también a convertirse en un punto de encuentro para comidas familiares, reuniones con amigos y celebraciones. La programación anunciada incluye música en directo durante los fines de semana, un aliciente adicional para quienes quieran prolongar la visita.

Un proyecto que empieza por lo importante

La Mesa de Guadarrama ocupa un edificio de arquitectura tradicional de la Sierra de Madrid. La decoración actual es sobria y todavía hay detalles que podrían aportar más personalidad al espacio pero, claramente, lo interpretamos desde una perspectiva positiva: sus propietarios parecen haber priorizado los aspectos fundamentales de la experiencia, empezando por la cocina y la atención al cliente.

En nuestra visita, el trato del personal fue especialmente cercano y agradable. Esa hospitalidad, unida a una propuesta culinaria reconocible y al cuidado del producto, contribuye a que uno se sienta cómodo desde el primer momento.

El restaurante tiene recorrido para desarrollar su identidad en el apartado estético, pero ya cuenta con buenos argumentos para construir una clientela fiel: la cocina y el servicio constituyen una excelente base sobre la que seguir creciendo.

Foto de ensaladilla rusa cremosa de La Mesa de Guadarrama

La Mesa de Guadarrama es una opción muy a tener en cuenta para quienes buscan comer bien en la Sierra de Madrid, con cocina mediterránea, buen producto, un equipo atento y una terraza (o una chimenea) que invita a disfrutar sin prisas.

El precio medio por persona ronda los 30 euros, con un menú diario de 18 y de 25 los fines de semana.

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