Casa Ponzano, un restaurante para comer bien y volver
Hemos estado en Casa Ponzano y salimos con una de esas impresiones que más nos gustan: buena cocina, variedad, precios razonables y ganas de volver.
A veces basta una primera visita para saber que has encontrado un restaurante al que merece la pena volver. Eso es precisamente lo que nos ha ocurrido en Casa Ponzano.
Hemos estado hoy y hemos comido fenomenal. Además, nos han atendido estupendamente, con cercanía y naturalidad, haciendo que la experiencia resulte todavía más agradable.
Y hemos tenido una pequeña casualidad que ha terminado de confirmar nuestra primera impresión: nos hemos encontrado allí con un buen amigo que come en Casa Ponzano casi a diario -no lo sabíamos, claro-. Una de esas coincidencias que sirven para comprobar que un restaurante tiene algo que funciona: cocinan muy bien y el menú del día ofrece una combinación más que razonable de calidad, variedad y precio.
Una carta pensada para compartir
En plena calle Bretón de los Herreros, Casa Ponzano propone una cocina mediterránea basada en el producto y pensada para compartir. Una fórmula que funciona especialmente bien cuando la idea es sentarse a comer sin demasiadas complicaciones y disfrutar de varios platos.
Nosotros empezamos con una flor de alcachofa con virutas de ibérico y unos huevos rotos con patatas y gambas al ajillo. Dos platos diferentes, pero que funcionan muy bien dentro de ese concepto de mesa compartida que plantea la casa.
Después llegaron los soldaditos de pavía: bacalao en fina tempura acompañado de alioli de piquillos confitados. Una versión más elaborada de un clásico que nos gustó especialmente.
Los platos que se quedan pendientes
Una de las cosas que más nos gustan de una primera visita es salir con la sensación de que todavía quedan cosas por probar. En Casa Ponzano nos ha pasado.
Nos hemos quedado con ganas de probar el lingote de turrón de foie con manzana caramelizada, una combinación que juega con el dulzor de la fruta para equilibrar la intensidad del foie.
También hemos apuntado para una próxima visita el lingote de steak tartar de solomillo sobre hojaldrada, con el solomillo cortado a cuchillo sobre una base fina y crujiente.
Y hay más platos que se han quedado en nuestra lista: las carrilleras al vino tinto amontillado, cocinadas lentamente hasta conseguir una textura muy tierna, y las puntas de solomillo de ternera con ajetes.
El chocolate para terminar
La tarta cremosa de queso también nos ha llamado especialmente la atención. La hemos visto salir de la cocina en varias ocasiones y nos hemos quedado con ganas de probarla. Porque por algo será que tanta gente la pide…
Como sí hemos llegado al postre con ganas de probar algo dulce, finalmente hemos elegido las croquetas de chocolate con helado de chocolate belga. Un final goloso y divertido para una comida que ya nos había dejado muy buen sabor de boca.
La carta de Casa Ponzano ofrece además otras propuestas dulces, como la tarta de Lotus, la torrija casera o el coulant de chocolate.
Una de esas direcciones a las que volver
Más allá de un plato concreto, lo que nos llevamos de Casa Ponzano es una sensación bastante sencilla: aquí se puede comer bien, hay variedad suficiente para volver y los precios resultan razonables para la propuesta.
Y eso, en una zona como Chamberí, tiene mucho valor.
Porque no siempre buscamos el restaurante de moda ni una experiencia gastronómica extraordinaria. A veces simplemente queremos encontrar un sitio donde la cocina esté bien resuelta, podamos compartir varios platos, nos atiendan bien y salgamos pensando que volveríamos.
Casa Ponzano nos ha dejado exactamente esa sensación.
Y todavía nos queda mucho por probar.
Volveremos.
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