Una terraza donde se cena al fresco en pleno agosto: así es El Jardín de Arzábal
Encontrar una terraza agradable en Madrid durante el mes de agosto no siempre es fácil. Muchas resultan demasiado calurosas aún cuando ya ha caído el sol y otras obligan a refugiarse en el interior. Por eso nos llamó especialmente la atención El Jardín de Arzábal, el restaurante del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que acaba de reabrir tras una profunda renovación y donde disfrutamos de una cena sorprendentemente fresca gracias a la abundante vegetación, la sombra y un eficaz sistema de ventilación.
Pero el entorno no fue lo único que nos convenció.
La cocina estuvo a la altura del espacio y el servicio terminó de redondear la experiencia. Especialmente el jefe de sala, que supo aconsejarnos con acierto sin caer en recomendaciones forzadas, un detalle que siempre marca la diferencia.

Lo que probamos
Como era una cena, optamos por compartir varios platos.
Empezamos con la Gilda de atún y anchoa, continuamos con los Puerros asados con salsa romescu, terminados a la brasa y acompañados de huevo cocido, y terminamos con el Rapito a la parrilla, elaborado sobre brasas de carbón de encina y servido con un sofrito de ajos y guindilla, tomate asado y patatas panadera.
Tres platos muy distintos entre sí, pero con un denominador común: buen producto, una elaboración cuidada y el protagonismo de la brasa sin artificios innecesarios.
Una carta para volver
Eso fue lo que nosotros elegimos, aunque la carta ofrece muchas más posibilidades. Mantiene algunos de los clásicos del universo Arzábal e incorpora propuestas para compartir como ceviches, pastas, hamburguesas, su conocida tortilla de patata o el rape frito, además de varios guiños internacionales que conviven con la cocina tradicional de la casa.
Otro aspecto que nos gustó es que no se trata únicamente de un restaurante para una comida o una cena especial. Más allá de la cocina ininterrumpida, El Jardín de Arzábal está pensado para disfrutar sin prisas. Puedes ir a desayunar, tomar el aperitivo, comer, cenar o simplemente acercarte a disfrutar de su nueva carta de cócteles. Durante el verano, además, las sesiones de DJ de jueves a domingo invitan a alargar la velada en uno de los espacios más agradables del centro de Madrid.
También merece la pena disfrutar de su coctelería
El Jardín de Arzábal acaba de incorporar una nueva carta de cócteles pensada para acompañar la propuesta gastronómica y convertir su gran barra central en otro de los puntos fuertes del restaurante. La selección combina clásicos de la coctelería internacional con propuestas más refrescantes y veraniegas, entre las que destacan la Paloma Frozen, elaborada con tequila, lima y refresco de pomelo, el colorido Tropicana, de perfil tropical y afrutado, o el elegante Manhattan-Martínez, un homenaje a los grandes clásicos.
Nosotros no llegamos a probar la coctelería, pero sí nos quedó la sensación de que es uno de esos lugares donde apetece alargar la sobremesa —o la cena— con una copa, especialmente durante las noches de verano.
Mucho más que la terraza del Reina Sofía
La renovación ha permitido reorganizar los espacios y mejorar tanto la terraza como las zonas interiores. El Jardín de Arzábal cuenta ahora con una gran carpa climatizada para eventos, un cenador más íntimo y una distribución pensada para adaptarse a distintos momentos del día, desde un desayuno hasta una celebración o una cena tranquila.
En nuestro caso, nos quedamos con la sensación de haber descubierto uno de esos restaurantes que apetece recomendar cuando alguien pregunta dónde cenar bien en Madrid durante el verano. No solo por la cocina o por el entorno, sino porque el conjunto funciona: se come bien, el servicio acompaña y, algo nada habitual en agosto, se está realmente a gusto al aire libre.
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