Una cena con vistas a la calle Alcalá y las azoteas del centro de Madrid: así es Dani Brasserie
Madrid cuenta con decenas de restaurantes donde se come muy bien. Y también con algunos donde el entorno convierte la cena en una experiencia difícil de olvidar. Dani Brasserie, el restaurante de Dani García situado en la séptima planta del Four Seasons Hotel Madrid, pertenece a esa segunda categoría.
Hace unos días tuvimos la oportunidad de cenar allí para conocer de primera mano su propuesta gastronómica. Más allá de la cocina, nos encontramos con un servicio impecable desde la llegada al hotel y una terraza privilegiada desde la que contemplar algunos de los rincones más elegantes del centro de Madrid.

Una terraza desde la que Madrid se ve diferente
La experiencia comienza incluso antes de sentarse a la mesa. El acceso a través del elegante lobby del Four Seasons Hotel Madrid ya anticipa el nivel de atención que caracteriza al restaurante.
Una vez en la terraza, las vistas hacen el resto. A sus pies discurren la calle de Alcalá, la calle de Sevilla y la plaza de Canalejas, mientras las azoteas históricas del entorno dibujan una de las panorámicas más bonitas del centro de la capital. Si la reserva coincide con el atardecer, la luz sobre los tejados convierte la cena en un auténtico espectáculo.
Además, incluso en pleno agosto, la terraza resulta especialmente agradable gracias a la vegetación, la amplitud del espacio y un sistema de climatización que permite disfrutar de la velada sin el calor habitual del verano madrileño.
Un servicio que está a la altura del entorno
Si algo nos sorprendió especialmente fue el trato recibido durante toda la velada.
Desde el personal que recibe a los clientes en la entrada del hotel hasta el equipo de sala de Dani Brasserie, la atención resulta cercana, profesional y muy bien coordinada. Sus recomendaciones durante la cena contribuyeron a que la experiencia resultara todavía más completa.
Es uno de esos restaurantes donde el servicio no se limita a acompañar la comida, sino que forma parte del recuerdo con el que uno se marcha.
Lo que probamos
Nuestra cena comenzó con el Tomate nitro y Gazpacho verde, uno de los grandes clásicos de la casa, acompañado de tomate seco, pimiento verde y un delicado tartar de quisquillas. Un plato fresco, muy apropiado para el verano, que mantiene el sello de la cocina de Dani García.
Continuamos con los Langostinos «Estilo Robuchon», unos langostinos crujientes envueltos en pasta brick, con albahaca y pesto, donde el contraste entre textura y sabor funciona a la perfección.
Después llegó la Hamburguesa Rossini, elaborada con pan brioche, lomo de Simmental madurado, foie gras, queso parmesano y cebolla caramelizada. Una propuesta contundente, pensada para quienes disfrutan de las grandes hamburguesas sin renunciar a un punto de sofisticación. La hamburguesa forma parte de una selección de snacks y clásicos de la casa pensados tanto para compartir como para disfrutar en la terraza.
Como plato principal elegimos el Pitxin a la brasa, terminado con un sofrito de ajo y guindilla. Una elaboración que vuelve a poner de manifiesto el protagonismo de la brasa, uno de los rasgos que mejor definen la cocina de Dani Brasserie.
Y, de postre, una deliciosa tarta cremosa de chocolate acompañada de sorbete de café. No se nos ocurre un mejor final… salvo poder pasar la noche en una de las suites del Four Seasons.
Una carta que va mucho más allá
Nuestra elección fue solo una pequeña muestra de una carta mucho más amplia.
Entre las propuestas destacan elaboraciones como el carpaccio de cigalas, el tartar de ventresca con ajoblanco, los linguinis con carabinero a la brasa o pescados como la lubina salvaje y el pulpo de roca. En el apartado de carnes, el Josper sigue siendo protagonista con cortes seleccionados y recetas que mantienen el equilibrio entre producto, técnica y cocina mediterránea que caracteriza al restaurante.
Tampoco faltan algunos de los grandes clásicos de Dani García, como el Dani’s Club Sandwich o las conocidas gildas de ijada de atún, además de una cuidada selección de postres que incluyen desde el tipsy cake hasta las crêpes Suzette terminadas en mesa.
Terraza o comedor: una opción para cada momento
La terraza es uno de los grandes atractivos de Dani Brasserie, especialmente al atardecer, pero el restaurante cuenta también con un comedor interior elegante y muy agradable, que permite disfrutar de la propuesta gastronómica con independencia de la climatología. Es una alternativa especialmente interesante en los días de más calor, a la hora de comer, o cuando las habituales tormentas de finales de verano hacen menos recomendable sentarse al aire libre.
Y, por supuesto, si el tiempo acompaña, siempre queda la posibilidad de terminar la comida o la cena en la terraza con un cóctel, contemplando cómo cambia la luz sobre la calle Alcalá, Sevilla, Canalejas y las azoteas históricas del centro de Madrid.
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