Bailad, bailad, malditos: la instalación que transforma Matadero en una pista de baile

Arte y exposiciones

Una antigua cámara frigorífica, más de un centenar de puntales, una veintena de pantallas y una pista de baile. Así es el paisaje que Carlos Aires propone en Bailad, bailad, malditos, una instalación concebida específicamente para la Nave 0 de Matadero Madrid. El artista transforma este espacio industrial en un escenario inmersivo donde la danza, la música y la fiesta conviven con las huellas de la ruina y la memoria del edificio.

La propuesta forma parte del programa Abierto x Obras y utiliza la propia arquitectura de Matadero como parte fundamental de la obra. Las cicatrices visibles del incendio que sufrió la antigua cámara frigorífica y la memoria de la violencia asociada al lugar sirven como punto de partida para una instalación que invita al visitante a adentrarse físicamente en ella.

Una pista de baile entre las ruinas de Matadero

El punto de partida de Bailad, bailad, malditos es la construcción de una pista de baile en el interior de la Nave 0. A su alrededor, más de un centenar de puntales crean una estructura que remite a un espacio que necesita ser sostenido.

La instalación se completa con una veintena de pantallas y un paisaje sonoro que introduce al visitante en una atmósfera nocturna. La energía propia de una pista de baile contrasta así con la oscuridad y el carácter deteriorado del espacio, generando una experiencia a medio camino entre lo escultórico, lo escénico y lo audiovisual.

El resultado es un lugar en el que la fiesta y la ruina conviven: un escenario que parece estar a punto de desaparecer y que, al mismo tiempo, invita a bailar.

Carlos Aires convierte la arquitectura en parte de la obra

En esta propuesta, Matadero Madrid no funciona como un simple contenedor. La historia de la Nave 0 y sus propias cicatrices forman parte del proyecto de Carlos Aires.

El artista toma como punto de partida las huellas visibles del incendio que afectó a la antigua cámara frigorífica para construir una instalación en la que se mezclan ruina, oscuridad y euforia. Los puntales, las pantallas, el sonido y la propia estructura del edificio se combinan para alterar la percepción habitual de este espacio.

La obra establece así un diálogo entre el pasado industrial de Matadero y una cultura nocturna asociada al movimiento, la música y la celebración.

Una instalación para recorrer y experimentar

Bailad, bailad, malditos no plantea un recorrido convencional entre obras independientes. El visitante se introduce directamente en la instalación y atraviesa el entramado de estructuras mientras las imágenes y el sonido modifican la percepción del espacio.

La experiencia depende, por tanto, tanto de los elementos creados por el artista como del propio movimiento del público. La pista de baile deja de ser únicamente un elemento dentro de la exposición para convertirse en el centro de una experiencia que se desarrolla alrededor del visitante.

Esta dimensión física es una de las claves de la propuesta: más que contemplar una obra, el público entra en ella.

La primera exposición individual de Carlos Aires en una institución pública de Madrid

Bailad, bailad, malditos supone la primera exposición individual de Carlos Aires en una institución pública de Madrid. La muestra está comisariada por José Luis Romo y ha sido concebida específicamente para la Nave 0 de Matadero.

El artista, nacido en Ronda en 1974, presenta en esta ocasión una instalación site-specific que utiliza la arquitectura y la historia del espacio como elementos esenciales de la propuesta.

En Matadero, su trabajo se encuentra con un edificio cargado de memoria, cuyas huellas pasan a formar parte de la propia obra.

Del antiguo matadero a la pista de baile

La intervención propone una nueva lectura de un espacio marcado por su pasado industrial. Allí donde antes existía una cámara frigorífica, ahora aparece un escenario en el que las imágenes, el sonido y el movimiento del público generan una atmósfera completamente diferente.

La ruina no desaparece, sino que permanece visible y se convierte en parte de la experiencia. Frente a ella, la pista de baile introduce una idea de celebración y transformación.

Carlos Aires plantea así un encuentro entre dos realidades aparentemente opuestas: la memoria de un espacio deteriorado y la energía de un lugar destinado a la fiesta.

Bailad, bailad, malditos podrá visitarse gratis del 11 de septiembre de 2026 al 24 de enero de 2027 en la Nave 0 de Matadero Madrid.

La exposición es solo una de las propuestas que convierten a Matadero Madrid en uno de los grandes focos culturales de la ciudad este otoño. Si quieres descubrir el resto de la programación, puedes consultar nuestra guía sobre la nueva temporada: Cinco razones para volver a Matadero Madrid este otoño: exposiciones, festivales y mucho más.

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