“El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida”
La exposición “El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida” analiza esta disciplina como herramienta clave en la difusión de las colecciones del museo y su patrimonio artístico desde el siglo XIX.
A través de una cuidada selección de 44 obras, la muestra pone en valor una colección de más de 10.000 fotografías de gran relevancia patrimonial.
Sala 60 del Museo del Prado
La exposición se integra en el programa Almacén abierto, dedicado a la presentación de las colecciones del XIX en la sala 60. Aquí, se combinan muestras de pequeño formato de diferentes perspectivas artísticas y técnicas con obras que no siempre están expuestas.
En este contexto, “El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida” de la Colección de Dibujos, Estampas y Fotografías, otorga a la fotografía protagonismo, en consonancia con la importancia que esta ha adquirido en los últimos años.
Fotografías de reproducciones artísticas y de los espacios de museo
La fotografía posibilita la obtención de múltiples ejemplares de una misma obra, al tiempo que ofrece una representación exacta de la realidad. Esta cualidad la convirtió en el principal medio para la difusión de las colecciones del Prado. Además, servía de registro para documentar tanto las obras como los espacios y prácticas museográficas de cada época.
Las fotografías de reproducciones artísticas constituyen el núcleo más numeroso de la colección fotográfica del museo. Copias a la albúmina, al carbón o a la gelatina y reproducciones fotomecánicas en formatos estandarizados como las cartes de visite, las tarjetas estereoscópicas, o las postales ilustran la evolución técnica y funcional de la fotografía aplicada al arte.
La muestra permite recorrer visualmente espacios emblemáticos del museo, como la Galería Central, junto a otros como la sala de Murillo o la galería de escultura. Estas imágenes no solo poseen un alto valor documental e histórico, sino que revelan aspectos hoy desaparecidos del Prado. Podemos destacar la disposición abigarrada de las obras, el mobiliario, los sistemas de calefacción o la presencia ocasional de visitantes y trabajadores en unas salas que solían aparecer desiertas.
Clave en la difusión del museo
El proceso de fotografiado de las obras del museo comenzó de manera sistemática en la década de 1860. Los fotógrafos producían positivos en distintos formatos estandarizados que podían ser comercializados, Esto favoreció una amplia circulación de imágenes del Prado tanto entre el público general como entre especialistas y coleccionistas.
Fotógrafos de referencia como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl desempeñaron un papel esencial en la difusión de la imagen del museo y de obras maestras.
A comienzos del siglo XX, la generalización de la tarjeta postal supuso un nuevo impulso. Estas imágenes se popularizaron y permitieron que el Prado alcanzase una dimensión internacional.
La exposición “El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida” estará en el Museo del Prado hasta el 5 de abril.
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