Almendros en flor en la Quinta de los Molinos

Qué hacer

El almendral de la Quinta de los Molinos atraviesa en estos días su periodo de floración, ofreciendo un espectáculo natural de notable valor paisajístico y ambiental. Se trata de la primera floración de los almendros que acoge la Quinta desde que fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en septiembre de 2025. Este acontecimiento natural adquiere este año un significado especial al coincidir con la conmemoración del centenario de la creación de la Quinta por César Cort Botí.

El periodo de floración de los almendros en la quinta varía cada año en función de las condiciones meteorológicas. Por lo general, los primeros árboles comienzan a florecer entre mediados y finales de febrero, mientras que el punto álgido suele alcanzarse a principios o mediados de marzo. La floración no se produce de forma simultánea, sino escalonada, lo que permite prolongar durante varias semanas el espectáculo natural y facilita que los visitantes puedan disfrutarlo en distintos momentos.

La Quinta de los Molinos se mantiene como un referente en la conservación del almendral urbano y asegura la continuidad de la floración año tras año.

Cien años de historia ligados a la naturaleza

La conmemoración del centenario de la creación de la quinta se verá reforzada con la celebración de una exposición para recorrer la evolución histórica del enclave desde su etapa como finca de recreo y experimentación agrícola hasta su transformación en parque público.

Más allá de los almendros en flor, la Quinta de los Molinos es uno de los rincones más singulares de Madrid, donde naturaleza, historia y arquitectura se entrelazan. Sus más de 21 hectáreas conservan la esencia de la antigua finca, con espacios tan emblemáticos como el palacete de inspiración modernista, la Casa del Reloj, el estanque del arroyo de Trancos, los caminos románticos y los jardines geométricos.

También destacan los molinos de Chicago, instalados en la quinta en el primer cuarto del siglo XX y rehabilitados en 2025. Estos elementos, vinculados al histórico sistema de riego de la finca, son los que dieron nombre al parque y constituyen uno de sus símbolos más reconocibles.

Finalmente, en el parque podemos disfrutar de huertas tradicionales con almendros, olivos, higueras y avellanos y un bosque mediterráneo que sirve de refugio a numerosas especies de aves. En los últimos años, esta riqueza natural se ha complementado con una programación cultural y familiar en el Espacio Abierto Quinta de los Molinos, dedicado a la creatividad y al ocio en contacto con la naturaleza.

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